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cafesconlules

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Espero

20060721164916-amor.gifY mientras dudo, espero.

Y mientras espero
deseo que llegues amor,
como lo hace la brisa
que acaricia mis mejillas
y me trae tu sonrisa.

Y mientras llega esa brisa.espero.

Y mientras espero
veo pasar el tiempo
color plata en mi jardín,
y cada segundo que pasa
es un tormento sin ti.

Y mientras pasa el tiempo.espero

Y mientras espero, sueño
que me enseñaste a querer
y tus segundos de ausencia
son horas de padecer.

Y mientras padezco.espero.
porque.siempre te espero.a ti.

y a tus palabras suaves, dulces y acaso ese beso que siempre las acompañan.

Un beso para ti...
21/07/2006 16:49 cafesconlules Enlace permanente. Escribiendo No hay comentarios. Comentar.

¿por qué tardaste tanto?

Especial para damas, es un silencioso homenaje a comunes experiencias
A MAS DE UNA LE HABRÁ PASADO.........


Para las mujeres... Y PARA QUE LOS HOMBRES SEPAN... el porque.....

Mi mamá era una fanática de los baños públicos. De chiquita me llevaba al baño, me enseñaba a limpiar la taza del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.

Finalmente me instruía: "Nunca, nunca te sientes en un baño público". Y luego me mostraba "La posición" que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. Eso fue hace mucho tiempo. Pero aún hoy en nuestros años más maduros, "la posición" es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está que revienta.

Cuando "tienes que ir" a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que los calzones de Brad Pitt están a la venta y a mitad de precio.
Así que esperas pacientemente y sonríes amablemente a las demás mujeres que
también están discretamente cruzando las piernas.
Finalmente te toca tu turno. Verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo.

Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona; no importa...Cuelgas tu bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho, te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa que te colgaste al cuello, porque el bolso está lleno de mierdas que le fuiste tirando adentro - la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso-.

Pero volviendo a la puerta... como no tenía picaporte, sólo tienes la opción de sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas los pantalones y asumes "la posición"...
Alivio...... AAhhhhhh..... Más alivio... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar....
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, así que te quedas en "la posición" mientras tus piernas tiemblan tan fuerte que registrarían 8 en la escala de Richter, sin contar la salpicada finita del chorro que pega en la loza y que te moja hasta las medias ¡¡¡que seguramente se va a notar!!!

Para alejar tu mente de esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico, peroooo, je, je...! el rollo esta vacío...!
Tus piernas tiemblan cada vez más. Recuerdas el pedacito de papel con el que te limpiaste hace un rato la nariz. Eso tendrá que ser suficiente. Lo arrugas de la manera más esponjada posible. Pero es más chico que la uña de tu dedo...

En eso, alguien empuja la puerta de tu baño y como el cerrojo no funciona recibes tremendo portazo en la cabeza. Le gritas caliente:
"OCUPADOOOO !!!", mientras continuas empujado la puerta con tu mano libre y el pedacito de kleenex que tenías en la mano se te cae exactamente en un charquito que hay en el piso y no estás segura si es agua o mmmm...mea....je!, y te vas de espalda y te caes sentada en el inodoro del
baño.

Te levantas rápidamente, pero ya es demasiado tarde, tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes y formas de vida del asiento porque nunca lo cubriste con papel higiénico, que de todos modos no había, aun cuando hubieras tenido tiempo de hacerlo. Sin contar el golpe en la cabeza, el desnuque de la correa del bolso, la salpicada del chorro en las piernas y en las medias, la que te conté, que todavía está mojada...el recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima de ti si supiera; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, "tú no sabes que clase de enfermedades podrías agarrarte ahí".

Pero la debacle no termina ahí... ahora el sensor automático del baño está tan confundido que suelta el agua como si fuera una fuente.
Aquí es cuando finalmente te rindes. Estás empapada por el agua que salió del baño como fuente. Estás exhausta. Tratas de limpiarte con un celofán de unos chiclets Adams; luego sales al lavamanos.

No sabes cómo funcionan con los sensores automáticos así que te limpias las manos con saliva, te las secas con una toalla de papel y sales pasando junto a la línea de mujeres que aún están esperando con las piernas cruzadas y en estos momentos eres incapaz de sonreír cortésmente.

Un alma caritativa al final de la línea te dice que vas arrastrando papel higiénico pegado a tu zapato del largo del río Mississippi... !Tironeas el papel del zapato, lo depositas rudamente en la mano de la mujer que te dijo que lo traías pegado y le dices suavemente: "Toma... puedes necesitarlo...!!!" y sales.

En este momento ves a tu esposo (o novio) que ha entrado, usado y salido del baño de hombres y que tuvo tiempo de sobra para leer La Guerra y la Paz mientras te esperaba. "¿Por qué tardaste tanto?" te pregunta extrañado.

Aquí es cuando le das una patada en los huevos y lo mandas a la reconcha de su madre.

Esto esta dedicado a las mujeres de todas partes que han tenido que usar un baño público....... ..... Y finalmente les explica a ustedes, hombres, por qué nosotras tardamos tanto.

Fin
17/03/2005 22:42 Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Carta a un hijo

Amado hijo:

El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y comprendeme.

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia y recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y, sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces, cuando niño, te ayudé y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas. Comer, vestirte y como enfrentar la vida también como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento mientras conversemos, me llegue a olvidar de qué estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo, no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuanto puedo y cuando no debo. También comprende que con el tiempo ya no tendré dientes para morder ni gusto para sentir.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para caminar... dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernecitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir, y que sólo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame. Trata de comprender que ya no vivo, sino que sobrevivo, y eso no es vivir.

Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice yo cuando comenzaste a vivir.

De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

Atentamente: Tu viejo.
15/03/2005 18:07 Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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